jueves, 3 de mayo de 2012

Película recomendada: Intocable (Olivier Nakache, Eric Toledano, 2011)

¿Cuántas veces forzamos la empatía hacia los demás porque es lo correcto que se debe hacer? ¿Cuántas veces me habrán mirado con cara rara y habrán pensado de mí que soy un capullo por hacerle bromas a un amigo minusválido, y aún así él sigue siendo mi amigo? O si nos han preguntado cómo estamos, hemos respondido que hecho un asco e instantáneamente, y sin escucharnos, nos han dicho: ¡me alegro mucho de que estés bien! ¿Acaso es qué es obligatorio fingir, o es delito ser espontaneo? ¿Tan incorrecto es ser uno mismo? ¿Es faltar el respeto el hablar con sinceridad? Pues para toda la hipocresía y para toda esa gente hipócrita les recomiendo que vean esta maravillosa película. Quizás, y digo quizás porque no creo que lleguéis a pensar más allá de vuestros malditos buenos modales, os deis cuenta de que el respeto consiste en tratar a las personas por igual, de tú a tú, de aceptarlas tal y como son. Quizás eso sea demasiado pedir, aunque si en un país como en Francia pasan hechos así quizás no esté todo perdido.
Ya terminada mi reflexión hablo un poco más de la película en sí, y ¿qué decir? Mmm que por mí no me hubiera movido de mi asiento ni para mear y que hubiera esperado a que empezase la siguiente sesión para disfrutarla de nuevo. Así del tirón, porque existen pocas pelis tan emotivas como estás, con una historia tan simple y tantas veces contada, que, sorprendentemente no cae en el sentimentalismo barato ni en la estupidez suprema, y eso es mucho decir, a ver que no es Rain man ni tampoco ninguna comedia tonta de diferencias raciales o de clases. Es mucho más que eso, y más allá de eso, es dos actores, dos enormes actores, uno negro Omar Sy, que esta genial, y otro blanco François Cluzet que está verdaderamente enorme. Nunca una sonrisa de un hombre me ha provocado tanto. Realmente esplendido los dos. Y poco más que decir, solamente no olvidarnos de destacar su magnífica banda sonora que es el broche perfecto para una de las mejores películas de uno de los mejores años, referente al cine, de los últimos tiempos, si no ya lo dirá la historia.
 
J

miércoles, 25 de abril de 2012

Personajes míticos: Freddy Krueger

Hoy tenemos el placer de hablar de uno de los personajes más míticos del cine de terror, ni más ni menos del legendario Freddy Krueger. El villano de la saga "Pesadilla en Elm Street" es sin duda un auténtico icono del cine de terror de los 80 llegando a crear una saga de hasta 8 películas. El macabro Krueger es un ser repulsivo, un espectro que se cuela en tus sueños y los convierte en pesadillas, provocando la más terrible de las muertes a sus víctimas. El personaje de Krueger puede resular a veces rídiculo e irrisorio, pero tras esa ropa raída, esa horrorosa cara quemada y ese guante con cuchillos en las uñas se encuentra un auténtico sádico, un ser retorcido que atormentó durante varios años los sueños de muchas personas. Un ser retorcido, que se erige titiritero en los sueños de desgraciados adolescentes, que son sus marionetas.



Si hablamos de la película, "Pesadilla en Elm Street", hablamos claramente de una de los grandes éxitos del cine de terror de la década de los 80. El film dio lugar a numerosas secuelas, pero como suele ocurrir en estos casos, las secuelas no alcanzan el nivel del primer título. Esa serie de secuelas son películas entretenidas, interesantes para pasar un rato entretenido, pero poco más. La primera en cambio es para muchos un excelente título de terror que pasará a la historia gracias sobre todo al personaje que estamos analizando aquí, el gran Freddy Krueger. El actor encargado de dar vida al tenebroso asesino es Robert Englund (excepto en el moderno remake de 2010). Quizás un actor no demasiado brillante, pero con un carisma soberbio para dar vida al malévolo Krueger.

Y eso es todo, este es el personaje que ocupa la tercera entrega de esta serie que tanto nos gusta hacer. Recomendamos la visión de "Pesadilla en Elm Street" a todos ellos que quieran disfrutar de una buena cinta de terror ochentero. Pero cuidado a la hora de irse a dormir, quizás el bueno de Freddy se cuele en vuestras pesadillas...

Y

martes, 17 de abril de 2012

Mi infancia se marcho con el VHS


El cine, ¿qué representa el cine para chicos como nosotros? Sí, hoy voy a escribir uno de esos artículos nostálgicos que nadie lee, y lo voy a hacer por dos motivos: para empezar porque me he saltado mi cita de los domingos de publicar. Sé que no es importante, es más, mi compañero y yo pensamos que apenas nadie nos lee, y que las visitas que tenemos es más por equivocación que por interés real de lo que podamos pensar sobre el cine, ese cine, que para nosotros es algo tan nuestro, tan parte de nuestras vidas. Estoy así por el hecho de haber hecho una superlimpieza de cosas antiguas, y ¿qué puede ser más obsoleto que las cintas VHS? Mientras iba echando a la basura cintas de todo inservibles, mi niñez iba pasando por delante de mis ojos, tan cual si por un precipicio me estuviese descarrilando. Sé que la mayoría no podéis entender esto, pero es que mientras ustedes jugabais con esos juguetes que aunque estén destrozados le tenéis un cariño muy especial, yo todo el dinero que pillaba me lo gastaba en cintas de video y “malgastaba” mi juventud al lado de las estrellas de cine. Aún recuerdo lo que me decían mis padres “es por lo que te da, ahora son las películas” he de decir que veinte años después la tontería no se me ha pasado, y ya pienso que esa manía de ver cine es tan parte de mí que yo sin cine no sería nada. Así que por eso ando triste, ver cómo iba tirando momentos de mi infancia y adolescencia, recordar como con pocos años ponía en mi salón Pulp Fiction muy bajita para que mi madre no escuchase los tacos y no me regañase, o cómo pasaba las escenas de sexo antes de que alguien saliese de la cocina; también recuerdo ese día con doce años que me fui a dormir a casa de mi hermana porque mi cuñado había alquilado Braveheart, y te digo que en ese momento no había nada que desease más en el mundo que verla. Recuerdos, éstos y muchos más, que espero no olvidar, que no se haya ido todo por las bolsas de basura, y que el cine siempre me acompañe en mis días, tanto alegres como grises.

J

jueves, 12 de abril de 2012

Película recomendada: Scaramouche (1952)

Viejas e inmortales aventuras

Algo hemos perdido con el paso de los años en el cine, eso está muy claro. Muchos géneros han ido muriendo poco a poco hasta quedar casi inexistentes (musical, western, cine negro...). Quizás el cine ha evolucionado de una manera extraña, ha habido progresos y ha habido atrasos como en casi todo. En el cine de aventuras creo que ha habido cierto retroceso. Me explico. Es indudable que hemos gozado de grandes films de aventuras a lo largo de los últimos años, pero no es lo mismo, no dejan la misma sensación que esos viejos clásicos del cine de aventuras de hace 50 o 60 años.
Las sensaciones no son las mismas, se ha perdido el romance, el humor, incluso se ha perdido el valor. Ese cine nunca volverá, pero para eso tenemos el legado que nos dejaron los grandes clásicos, como es el caso de "Scaramouche".

Tiendo a escribir muchas de mis críticas con cierto toque nostálgico, y puede que a algunos os llegue a molestar y a pensar que soy un pesado, pero no lo puedo remediar. No he podido vivir en esos años 50 (muchos estarán de acuerdo conmigo que es la mejor década de la historia del cine) donde encontrar películas como de la que hoy escribo, y al verlas ahora, en pleno 2012, osea, 60 años después, no puedo evitar maravillarme de cómo era el cine por aquel entonces. Un verdadero arte.

Hablando un poco de la película en sí, "Scaramouche" tiene los ingredientes necesarios para hacer de una tarde aburrida un excelente momento de diversión y emoción, en pasar dos horas viendo cine con mayúsculas y a la vez disfrutar como un niño. Tenemos para empezar una magnífica mezcla de estilos, pues "Scaramouche" es una maravillosa cinta de aventuras llena de romance, humor e incluso dosis de intriga. Un más que buen reparto, con Stewart Granger encarnando al valeroso, charlatán y mujeriego protagonista; Mel Ferrer como un genial villano; y con Eleanor Parker y Janet Leigh dando el toque femenino a la cinta. También son más que destacables las emocionantes escenas de duelos a espada, inolvidable el duelo final entre Granger y Ferrer. Impresionante.

No sé por qué hemos perdido esas costumbres, esa manera de hacer películas tan artesanas como "Scaramouche". Probablemente es porque el cine con el paso de los años precisa de otra serie de cosas. Al menos, para los que amamos el cine tradicional y puro, a los jóvenes que adoramos el cine viejo, nos quedan para el recuerdo las grandes aventuras clásicas, como es "Scaramouche".

Y

domingo, 8 de abril de 2012

Película recomendada: Juegos prohibidos (René Clément, 1951)

Argumento. 
Junio de 1940. Centenares de franceses, entre los que se encuentran la pequeña Paulette y sus padres, se dirigen en un desesperado éxodo hacia el sur de Francia. Los aviones nazis sobrevuelan el camino y bombardean sin piedad a la multitud. Los padres de Paulette y su perro mueren durante el ataque. Alguien lanza el cadáver del animal al río, pero la niña, incapaz de separarse de él, decide seguirlo, lo que propicia su encuentro con Michel, un chico de once años, que la lleva a la granja de sus padres, donde es muy bien acogida.


Crítica.
Empezar diciendo que si no os emociona esta película es que no tenéis corazón o está tan negro como el betún.
La película, ya desde sus primeros minutos, es un alarde de poesía narrativa. Empieza con el bombardeo sobre la población de la aviación alemana, y una niña, Paulette que se queda sin padres, muertos en la calzada, y con su perro, también muerto en sus manos. A partir de ahí se desarrolla el juego, la niña conoce a un crio cuya familia se hace cargo de la niña y la inicia en el catolicismo. La imagen de Cristo en la cruz, y de su perro muerto pasando frio al aire libre lleva a los niños, con su inocencia a desarrollar un juego que le aísle de la realidad tan cruel en la que viven. Un juego cargado de símbolos, que nos hace ver el amor prohibido, como en Romeo y Julieta, nos hace ver el respeto por la vida, por la naturaleza, el cariño y el agradecimiento, pero también la crueldad del entorno y el miedo. Miedo a la oscuridad, pero sobre todo el miedo a la luz cuando esa luz viene del resplandor de las explosiones. Un juego bastante peligroso, pero, al fin y al cabo, solamente es un juego, ¿o no?
 
J

miércoles, 4 de abril de 2012

Película recomendada: Juntos hasta la muerte (1949)

Cuando el western significa amor

Creo que no hay otro género, aparte del cine negro, que consiga influir tanto en los espectadores como el western. Me explicaré mejor. Uno se pone a ver una película, y por regla general, siempre va con los "buenos", pero en el caso del western (y como ya he comentado, del cine negro) la película es capaz de transformar la opinión del espectador y convertir a los malos en buenos y viceversa. De otra manera, es complicado imaginar como en una película los "héroes" son una pareja de forajidos, en el western es posible, y de hecho es maravilloso.

Uno de los causantes de la maestría de este film es ese toque a cine negro que tiene. El gran Raoul Walsh se autorremakeó (no sé si esta palabra existe o está bien escrita) en su película de 1941 "El último refugio" para hacer esta "Juntos hasta la muerte" (título malo donde los haya). He de decir que aún no he visto la película original, pero prometo hacerlo. Aún sin haber visto "El último refugio", me hago a la idea de que este remake es bastante fiel, porque como ya digo tiene un aroma innegable a buen cine negro. En este western de tintes casi crepusculares todo fluye como la seda: la dirección es excelente, McCrea y Mayo están geniales, la fotografía es deliciosa... Un westernazo con todas las letras, como le he dicho a un amigo hace unos minutos (creo que me he vuelto a inventar otra palabra).

Es magnífica la sensación que se le queda a uno cuando ve este tipo de películas, porque se da cuenta de muchas cosas. De la grandeza de un director o unos actores, de la preciosidad del género, de lo fantástico que es el cine clásico... Pero sobre todo de como puede sorprenderte tanto una película así. Una película sobre amor, sobre complicidad. Porque el western también entiende de sentimientos, de hecho casi me atrevo a decir que es un género que se rige por sentimientos.

Es muy curioso el dia en que he visto esta película: el 14 de febrero, osea San Valentín, patrón de El corte inglés. No estoy enamorado (Wilder me libre) y ni mucho menos pensaba ver una película de corte romántico por ser el dia que és, pero por casualidades del destino he visto esta maravillosa película, una película que retrata mil veces mejor lo que es el amor antes que absurdas y cursis películas románticas pastel. Miento al decir que no estoy enamorado, llevo años enamorado de un maravilloso ser: el western.

Y

domingo, 1 de abril de 2012

Película recomendada: Masacre: ven y mira (Elem Klimov, 1985)

Argumento.
Película de encargo para celebrar el cuarenta aniversario de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, relata a través de los ojos de un niño progresivamente endurecido por el sufrimiento, la matanza sistemática de los habitantes de las aldeas bielorrusas durante la guerra. (FILMAFFINITY)




Crítica.
Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo para vencer.
Capítulo 6 del libro del Apocalipsis

Y yo miré y me encontré con el fin del mundo, en donde los demonios no son ángeles infernales, si no militares, en esta ocasión alemanes. Y me quedo con éstos, los malos, que fueron los que más perdieron entre todos los perdedores, y no iban montados en caballos blancos, si no en camiones, y no llevaban un arco, si no metralletas y lanzallamas, y el fuego eterno, ese que quema iglesias, aniquila etnias les fue dado por su mismísimo Dios. Un Dios cristiano, malvado, que apoyaba a un discípulo suyo llamado Hitler en la lucha de sus enemigos comunistas, y trajeron el infierno al mundo de los humanos. Pero, afortunadamente, estos superhombres, hijos predilectos de la raza verdadera creada por su Dios, los mandaron al infierno, por cobardes y asesinos y el mundo quedo un poco más equilibrado, quizás un poco más justo. Ven y mira, quedaras horrorizado.
J