
Dicho esto, podemos definir a Woody Allen, o en este caso Alvy Singer como un personajillo neurótico, inseguro, pensador, tartamudo, mordaz, hipocondriaco, obsesionado con la muerte, la religión, el psicoanálisis... En fin, multitud de adjetivos que caracterizan a este hombrecillo pelirrojo de unos 40 años con gafas de alta graduación. La grandeza de Singer está sobre todo en sus frases y diálogos con otras personas, su mundo interior llenos de prejuicios y contradicciones dignos de ser estudiados por los mejores psicoanalistas del mundo. Un tipo raro como se podría decir vulgarmente, pero a la vez entrañable. Un señor al que muchos (entre los que me incluyo) gustaría compartir una taza de café y tener un buen rato de charla, aunque solo fuese para ponernos la cabeza como un bombo con sus "pajas mentales".
La película de la cual es partícipe este singular tipejo no es otra que "Annie Hall", la gran obra maestra de Allen. Ya hemos hablado aquí en otras ocasiones de la obra de Allen pero no está de más que la recordemos con motivo de este pequeño homenaje al personaje de Singer. Junto con "Manhattan" es sin duda la película más grande del genio de Brooklyn. Protagonizada por Diane Keaton y el propio Allen, representa una de las mejores comedias románticas de la historia. Supuso un enorme cambio a la hora de hacer comedia, una idea revolucionaria patentada por uno de los mayores genios del cine moderno. Además constituye la cinta más oscarizada de la filmografía de Allen, con premios a mejor película, director, guión y actriz (incluso nominaron al bueno de Woody como mejor actor).
Pocas películas me han hecho reir y pensar tanto como "Annie Hall" y con pocos personajes como Alvy Singer (realmente con Allen en sí) he logrado empatizar tanto, creo que solo por eso el señor Singer merece un pequeño hueco en este apartado de personajes míticos.
Genial
ResponderEliminar